jueves, 16 de julio de 2026

Expertos proponen cambiar el sistema de votación en defensa de la UE para ganar mayor autonomía estratégica

5 de julio de 2026
Proponen sustituir la unanimidad por el voto mayoritario en defensa en la UE y ganar autonomía
Proponen sustituir la unanimidad por el voto mayoritario en defensa en la UE y ganar autonomía

El sistema actual de toma de decisiones en seguridad y defensa dentro de la Unión Europea requiere consenso total entre los 27 Estados miembro, un mecanismo que genera importantes limitaciones operativas. Esta exigencia de unanimidad ha generado creciente preocupación entre analistas que ven en ella un obstáculo para la acción coordinada del bloque comunitario.

Carlos Martí, especialista de la Fundación Alternativas y autor del trabajo 'Una Europa más autónoma. ¿Cómo reducir nuestra dependencia militar y tecnológica', lidera el debate sobre reformas estructurales. Martí plantea la necesidad de transitar hacia sistemas de votación mayoritaria o diseñar nuevos mecanismos de decisión, señalando que la unanimidad obligatoria reduce la capacidad de respuesta colectiva al mínimo común denominador.

La definición de la política exterior y de seguridad común recae en el Consejo Europeo, que debe orientarse por los intereses estratégicos de la Unión. No obstante, como subraya Martí, su efectividad práctica se ve comprometida porque cada uno de los 27 Estados posee capacidad de veto. Esto ha permitido que naciones con orientaciones geopolíticas divergentes, como es el caso de Hungría respecto a Rusia, obstaculicen o diluyan decisiones de envergadura común.

La exigencia de unanimidad paraliza la acción de la UE ante cuestiones críticas de seguridad y defensa, restringiendo el bloque a respuestas mínimas. Martí identifica además una "brecha entre la institución y los Estados" que afecta la capacidad de respuesta colectiva. Mientras que la UE como entidad tiende hacia posturas excesivamente cautelosas, los gobiernos nacionales frecuentemente actúan con mayor pragmatismo.

El consultor propone implementar un sistema de voto mayoritario selectivo dirigido a áreas específicas de defensa y seguridad. Esta estructura permitiría delegar ciertas decisiones en Estados o coaliciones particulares, aunque conllevaría desafíos como soluciones improvisadas, lentas o de resultados inciertos. El temor de las naciones a ver reducida su influencia constituye un freno importante, particularmente entre los Estados de menor tamaño.

Una segunda propuesta de Martí toma como referencia el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, sugiriendo crear un Directorio dentro de la UE. Este órgano estaría integrado por los cinco mayores Estados más un presidente rotativo del Consejo. En este esquema, las decisiones adoptadas conjuntamente tendrían carácter vinculante, pero plantearía riesgos como la erosión del principio de igualdad entre miembros.

El análisis también enfatiza que cualquier reforma en los mecanismos decisorios debe considerar sus efectos en la política exterior europea, implicando ajustes en el Comité Político y de Seguridad, el Servicio Europeo de Acción Exterior y la Alta Representancia. Martí advierte que aunque las tensiones internas podrían resultar menos paralizantes que en el Consejo de Seguridad de la ONU, no existe certeza de éxito pleno dadas las posibles divergencias entre los gobiernos miembro.

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